¡Cuidado! Ya están aquí las orugas procesionarias

En poco menos de un mes llega la primavera. El campo florece, y el frío va desapareciendo poco a poco. Pero con la primavera, también llegan unos visitantes, que según para quien, no son bienvenidos.

Estamos hablando de la oruga procesionaria del pino, un insecto muy peligroso para los perros, e incluso para las personas.

Es un lepidóptero nocturno “Thaumatopea pytocampa”. Vulgarmente se le conoce como procesionaria del pino. Sus nidos habitualmente están situados en árboles de la clase de las coníferas: pinos, abetos, enebros etc.

Su ciclo biológico empieza tras el verano, cuando las mariposas salen del terreno y empiezan a reproducirse. A continuación, ponen sus huevos en las agujas de los pinos. Estos huevos se desarrollan en larvas, que pasan por distintos estadios, y que van tejiendo los característicos nidos sedosos que se pueden observar en los pinos. El momento más peligroso para nuestros perros del ciclo, es la migración. Una vez desarrolladas las orugas, descienden de los pinos, y van en procesión, como su nombre

¿Por qué son peligrosas?

Estas orugas, tienen alrededor de 500.000 pelos o tricomas urticantes repartidos por su cuerpo. Los pelos se asemejan a flechas o dardos envenenados. Son de pequeño tamaño y tienen una gran facilidad para desprenderse. Esto último implica un gran riesgo, ya que las reacciones alérgicas no solo se dan con contacto directo con la oruga, sino también por los pelos desprendidos que van volando.

¿Quiénes son los principales afectados?

Los perros, curiosos por naturaleza, suelen sentirse atraídos por las procesiones de orugas que se pueden encontrar en su camino.

Si rozan las orugas, pueden presentar reacciones alérgicas leves, pero el problema viene, si las cogen con la boca o lamen, o si las ingieren. Las lesiones que causan las orugas pueden ser muy graves, desde glositis, a necrosis en la lengua.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que nuestro perro ha estado en contacto con una oruga?

Si nuestro perro entra en contacto con alguna oruga, podremos ver alguno de estos síntomas:

  • Nerviosismo
  • El animal se frotará el hocico y la cara con las patas
  • Picor en la zona afectada
  • Salivación
  • Glositis (Inflamación de la lengua)
  • Si la ingiere, es posible que presente vómitos y alteraciones en la boca.

¿Cómo podemos actuar?

Si nos damos cuenta de que nuestra mascota ha entrado en contacto con una de estas orugas, debemos actuar con rapidez.

Lo primero que debemos hacer es lavar la zona con abundante agua, para eliminar los pelos que pueda haber y las toxinas. No debemos frotar la zona, porque incrementaremos la lesión.

Una vez hayamos lavado la zona, hay que ir de urgencia al veterinario, sobre todo si es en la zona de la lengua. La lengua puede necrosarse, y si no hay una actuación rápida incluso nuestro perro puede perder parte de ella.

Prevención:

Lo mejor que podemos hacer, es prevenir este tipo de situaciones para que haya el mínimo riesgo de padecer accidentes.

  • No visitar zonas con pinos. Como hemos comentado, los nidos de estas orugas suelen estar en los pinos, por lo que las zonas en las que haya alguno son las más propensas a tener orugas en sus alrededores.
  • No pisar las orugas. Sus pelos pueden quedarse en nuestros zapatos y ropa, y los transportaremos hasta casa.
  • Vigilar a nuestros perros en todo momento cuando los saquemos a zonas de parques, campo y jardines. Si ocurre un accidente, la actuación precoz de un veterinario puede ser determinante en el pronóstico.

Si tenemos en cuenta todas estas cosas, podremos disfrutar de la primavera sin riesgo para nuestros queridos amigos.

Una respuesta a “¡Cuidado! Ya están aquí las orugas procesionarias”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *