La insuficiencia renal es una enfermedad cada vez más frecuente en nuestros animales de compañía. Es una enfermedad que puede ser aguda y resolverse o crónica. En el caso de que sea una insuficiencia renal crónica suelen acompañar al animal durante un tiempo hasta que acaban por fallecer cuando los riñones ya pierden el funcionamiento casi al completo generando un fallo sistémico.
Los síntomas en animales con insuficiencia renal pueden ser muy variados, y dependen de la causa que la provoque, intensidad, duración, velocidad de progresión de la enfermedad, presencia de otras patologías, edad, sexo, administración de fármacos, etc.
Cuando hay un problema renal, normalmente hay uremia (urea en la sangre) y esto, suele producir unos signos clínicos característicos. Los más comunes son signos digestivos como los siguientes:
- Anorexia y pérdida de peso
- Vómitos
- Úlceras en la boca y mucosa gingival.
- Diarrea (menos común)
Estos síntomas, junto con la descoordinación, mareo etc., se deben a que la presencia de urea en la sangre (sustancia que no consigue filtrar el riñón en su totalidad) hace que los animales se intoxiquen, dando lugar a cuadros que en ocasiones parecen neurológicos.
Entre los síntomas más tempranos también está el aumento de la sed y de la cantidad de orina, incluso con micciones nocturnas, todo ello causado por la incapacidad para concentrar la orina. Si la ingesta de líquidos no compensa las pérdidas urinarias, sobreviene la deshidratación por la incapacidad para conservar agua mediante la concentración de orina.

Los signos clínicos de disfunción nerviosa pueden incluir embotamiento, somnolencia, letargia, desequilibrio en la marcha, convulsiones, estupor y coma. Al comienzo de esta degradación progresiva de los riñones se observa depresión, fatiga y apatía, en forma episódica y variables día a día.
La hipertensión arterial provocada por la insuficiencia renal puede causar alteraciones oculares, incluso ceguera. La uremia puede dar lugar a trastornos de la coagulación que se traducirá en hemorragia digestiva, sangrado de encías, etc.
En un análisis de sangre es habitual encontrar anemia, con los síntomas típicos como palidez de mucosas, fatiga, indiferencia, debilidad y anorexia.
La alimentación puede ayudar a la recuperación del animal, para lo cual existen en el mercado dietas especialmente desarrolladas para evitar la sobrecarga de los riñones, de diversas marcas. Las dietas renales, deben ser:
- Restringidas en fósforo
- Moderadas bajas en proteínas
- Altas en vitaminas hidrosolubles
- Alcalinizantes
- Moderadas en sodio
Además, es ideal , es recomendable que las dietas tengas ácidos grasos Omega 3, niveles elevados de potasio (especialmente las deitas felinas) y fibra prebiótica.
El tratamiento es muy variado y depende de muchos factores. Administrar medicación a pacientes con insuficiencia renal es muy delicado porque la mayoría de los fármacos se metabolizan en el riñón y estos pacientes tienen los riñones afectados, por lo que podría empeorar su situación. Lo mejor es consultar con un veterinario que pueda realizar las pruebas correspondientes, aconsejar el tratamiento más adecuado y llevar a cabo el seguimiento.
Lo idea, es hacer a nuestra mascota análisis periódicos, para en el caso de que haya algún problema renal, se pueda detectar a tiempo. Esta enferemedad detectada en fases tempranas, con un tratamiento adecuado y una dieta específica puede tener un buen pronóstico.
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