Llega la primavera, y con ella, también llegan las temidas orugas. Todos hemos oído hablar en algún momento de las orugas procesionarias de los pinos, pero ¿Son procesionarias todas las orugas que nos encontramos normalmente?
La respuesta a la pregunta es no. Existen muchos tipos de orugas, pero hay una en concreto que nos suele causar confusión, y podemos equivocarnos pensando que es la temida procesionaria. Se trata de la oruga peluda de los prados u oruga peluda («Ocnogyna baetica»). Estas orugas son inofensivas, y se suelen encontrar en diversas zonas de nuestros campos y ciudades. Por lo que distinguirlas nos puede ayudar para saber si debemos evitarlas o no.
Existen unas diferencias principales entre ambas:
• Las orugas peludas no se encuentran formando filas, si no que suelen verse aisladas unas de otras. Sin embargo, una de las características que diferencia a la procesionaria de los pinos, son las largas filas de orugas, unas detrás de otras, que van desfilando en procesión.
• Las procesionarias suelen verse únicamente en zonas de coníferas, como por ejemplo los pinos. No se encuentran en otros lugares en los que si podemos ver a la oruga peluda.
• El color, aunque similar, suele ser más llamativo en la oruga peluda que en la procesionaria, teniendo estas un tono algo más apagado.
¿Y por qué es importante distinguir ambos tipos de orugas?
Mientras que la oruga peluda de los prados es inofensiva, la oruga procesionaria de los pinos puede causar daños tanto en humanos como animales. Esta oruga, posee en sus pelos una toxina, Thaumatipina, que puede causar urticaria y reacciones alérgicas. Además, en contacto con zonas sensibles y mucosas de animales puede causar gran irritación e incluso necrosis.
El momento más peligroso suele ser entre marzo y junio. En estos meses, las orugas comienzan a descender de los pinos en procesión para completar su ciclo, enterrarse bajo tierra y convertirse en mariposa.
Por todo esto, si sabemos distinguir ambas orugas, podemos tomar precauciones si nos encontramos con las procesionarias.

¿Cómo puedo evitar que una oruga procesionaria nos cause daño a mi o a mi mascota?
Para evitar accidentes, es importante que evitéis en lo posible pasear por zonas de coníferas en los meses más importantes del clico de estas orugas. A partir de marzo, se puede ver como los pinos se cubren con nidos blancos, de seda y redondeados, muy llamativos, que se trata de los nidos de estas orugas.
Si paseáis por zonas en las que pueden encontrarse estas orugas, es importante que controles en todo momento a tu mascota, y no te acerques ni pises a las orugas. Si se sienten amenazadas, pueden hacer desprender sus pelos e igualmente pueden llegar hasta vosotros y causar daños.
¿Y si mi perro ha entrado en contacto con una oruga? ¿Qué debería hacer?
Si tu mascota entra en contacto con una oruga, podrás observar nerviosismo, salivación excesiva, puede tratar de rascarse el morro contra el suelo o con las patas, etc.
En estos casos es primordial actuar cuanto antes para intentar que el daño sea el menor posible. Es muy importante lavar la zona con abundante agua, para intentar eliminar los pelos que puedan quedar, y una vez lavado, debemos acudir al veterinario. A veces las orugas causan pequeñas lesiones, pero otras veces pueden causar necrosis, e incluso es posible que en algunos casos haya que amputar parte de la lengua.
Siguiendo estos sencillos consejos, podrás disfrutar de los paseos con tu mascota sea la época que sea, sin que ninguno de los dos pueda sufrir daño.