¿Qué tipo de correa utilizas con tu perro?

En la mayoría de las zonas en las que vivimos existen peligros para nuestras mascotas. Carreteras, coches, cruces. Además de eso, la normativa de la mayoría de las ciudades prohíbe dejar a los perros sueltos, salvo en lugares adaptados para ellos.

Muchos de nuestros perros también, bien porque no obedecen o bien porque tienen algún tipo de problema de conducta no pueden estar sueltos nunca, y todos sus paseos y sus salidas son con correa y cerca de nosotros.

Existen muchos tipos de correas, pero la mayoría de las personas utilizan correas cortas o extensibles. Con ambas correas, nuestros perros están muy conectados a nosotros, y transmitimos a través de ellas todas las sensaciones que tenemos. Inseguridades, miedos, mal estar. Además de eso, apenas pueden explorar porque están a un metro de nosotros, lo que no les permite gran amplitud de movimientos.

El buen uso de la correa es de suma importancia en el manejo de los perros y en el comportamiento que estos puedan presentar en la calle, porque como hemos dicho antes, ellos perciben nuestro comportamiento en gran medida, y es lo que les hace reaccionar en distintas situaciones.

¿Cómo podemos dar una alternativa a esta situación?

Si queremos dar un poco más de libertad a nuestra mascota sin necesidad de que corra peligro y no esté suelto en entornos no controlados una herramienta ideal es la correa larga para perros.

Existen correas de distinta longitud. Desde los 4 metros hasta incluso los 10-15 metros. Con estas correas podemos dar a nuestra mascota seguridad y algo de libertad. Les aporta confianza en si mismos y los dejamos relacionarse sin necesidad de intervenir. En ocasiones, un buen manejo de la correa larga es la solución a distintos problemas que podamos tener con nuestros perros.

¿Qué ventajas nos aportan las correas largas?

  • Les permitimos olfatear y explorar. Con la correa larga el perro puede ir más relajado, usando su nariz para olfatear y parándose en los lugares que le apetezca sin necesidad de pegarnos un tirón o hacer que nos paremos.
  • Les da libertad sin tensiones. Al tener más metros para recorrer, la sensación del animal es de libertad. No sienten la tensión que le transmitimos con una correa larga por lo que van más relajados.
  • Poder de decisión. Las correas cortas normalmente tienen tensión casi constante, y ante determinados estímulos tendemos a acortarlas más y tirar, dándole al animal una información contradictoria y haciéndoles reaccionar agresivamente en algunas situaciones. Si llevan la correa larga, ellos pueden decidir cómo actuar y como relacionarse con los demás perros sin que intervengamos. En ocasiones, algunos perros únicamente necesitan este cambio para empezar a relacionarse de una manera normal.
  • No hay tirones. Con las correas cortas muchos perros tienden a tirar porque necesitan llegar a determinados lugares, olfatear etc. Con la correa larga no tienen necesidad de ello.

¿Qué debemos saber antes de usar una correa larga?

Lo primero a tener en cuenta es que el uso de la correa larga es una herramienta para mejorar la calidad de los paseos con nuestros perros. Por ello, antes de utilizarla debemos aprender a usarla. Si la manejamos como una correa corta no servirá de nada.

Lo mejor, al inicio es empezar en zonas amplias controladas, donde no haya demasiados obstáculos ni demasiadas personas o animales. Nosotros debemos encargarnos de ir soltando y recogiendo la correa según se vaya moviendo el animal sin generar ningún tipo de tensión.

Una vez tengamos el dominio de la correa, podemos pasear por las zonas que acostumbremos a hacerlo. Con este sencillo cambio nuestros paseos pueden dar un cambio radical y ser mucho más agradables para nuestra mascota y para nosotros.

¿Has probado la correa larga? Cuéntanos tu experiencia.

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