Alimentación en enfermedad renal

La insuficiencia renal crónica en perros es una patología que puede ser frecuente en perros senior o con otra patología de base y que requiere de un tratamiento clínico y dietético para poder mantener una estabilidad en cuanto a la calidad de vida del animal.

En la insuficiencia renal, los riñones pierden la capacidad funcional para filtrar la sangre y eliminar las sustancias tóxicas a través de la orina. Debido a esto, la cantidad de sustancias tóxicas como urea en la sangre aumenta, y esto se puede manifestar en el animal con una variedad de síntomas tales como:

  • Mareos y nauseas: al ser sustancias tóxicas, la acumulación de ellas puede favorecer el malestar y la sensación de mareo en el animal.
  • Halitosis y úlceras bucales o estomacales
  • Pérdida de apetito y adelgazamiento
  • Deshidratación
  • Poliuria/Polidipsia: aumento de la ingestión de agua y aumento de la cantidad de orina, que suele ser poco concentrada.

Estos son algunos de los síntomas que pueden caracterizar esta enfermedad. El diagnóstico puede hacerse a través de análisis de sangre y orina, y puede apoyarse con una ecografía al riñón que demuestre el daño renal. Una vez detectada esta enfermedad, es muy importante llevar un tratamiento de soporte al riñón. Además del tratamiento medicamentoso, es indispensable dar al animal con enfermedad renal una dieta adaptada a esta patología. Se ha demostrado que el tratamiento dietético es clave en el manejo de la enfermedad. Existen estudios que demuestran que el uso de una dieta específica renal puede hacer que los animales

que padecen la enfermedad tengan una mayor supervivencia y una menor tasa de crisis urémicas durante la enfermedad.

Actualmente en el mercado existen varias marcas que tienen dieta veterinaria específica para distintas patologías, entre ellas la enfermedad renal. Estas dietas renales, suelen tener en común una serie de características. Suelen ser:

  • Restringidas en fósforo: Reducir el fósforo en la dieta hace que la progresión de la enfermedad renal sea más lenta
  • Bajas en proteínas: Dar unos niveles moderados o bajos de proteínas ayudan a que no se produzcan tantas crisis urémicas, al no tener un aporte extra elevado. En pacientes que eliminan proteínas por la orina disminuyen la pérdida de albúmina y esto enlentece la progresión de la enfermedad.
  • Altas en vitaminas hidrosolubles: al estar perdiendo vitaminas por la orina, las dietas altas en ellas hacen que puedan ir reponiéndose más fácilmente.
  • Alcalinizantes: en la enfermedad renal se tiende a tener acidosis metabólica, y las dietas comerciales ayudan a combatirla.
  • Moderadas en sodio: en la enfermedad renal se tiende a la hipertensión, por lo que las dietas se formulan bajas en sodio.

Además de las características comunes de la mayoría, dependiendo de la marca, algunas dietas incluyen ácidos grasos omega 3 provenientes del aceite de pescado y niveles elevados de potasio y fibra prebiótica.

En el caso de que en la insuficiencia renal haya proteinuria o pérdida de proteína por la orina, es recomendable elegir alguna de las dietas que lleven aceite de pescado, ya que los ácidos grasos omega 3 ayudan a reducir esta pérdida de proteína.

Otra opción sería suplementar la dieta con aceite de pescado, teniendo en cuenta que no puede superar el 10% de la ingesta diaria energética del animal.

En cuanto a la cantidad y frecuencia de la alimentación en estos animales, es importante tener en cuenta su condición corporal. Normalmente, los animales con insuficiencia renal tienden a tener una baja condición corporal, ya que la enfermedad disminuye el apetito. En estos casos, es recomendable que el animal tenga disponible siempre el alimento para que puedan acceder a él cada vez que tenga hambre. Si eso no es posible, la recomendación es ofrecer el alimento todas las veces posibles, siendo un mínimo recomendado de dos al día- En el caso de que el animal tenga obesidad, habría que controlar la ingesta, para que el sobrepeso no vaya a más.

Los pacientes renales, en ocasiones no tienen apetito y es frecuente que no quieran comer. Por ello, en estos casos es importante potenciar la palatabilidad del alimento para estimular el apetito. Para ello se puede recurrir a distintos métodos como:

  • Múltiples comidas al día, en pequeñas cantidades.
  • Cambiar de textura (Húmedos, patés, mousse, añadir agua).
  • Usar saborizantes como caldo de pollo, teniendo en cuenta que debe ser bajo en proteínas y fósforo.
  • Tener la enfermedad controlada y utilizar protectores gástricos en el caso necesario. Si los niveles se mantienen en un rango aceptable, los síntomas serán menos acusados y puede haber más apetito.

Con un adecuado tratamiento médico y dietético, se podrá mantener a raya esta enfermedad y que tu peludo pueda tener una buena calidad de vida pese a la enfermedad.

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