Niños y perros ¿Son compatibles?

Si hay algo claro, es que los niños aportan felicidad a un hogar con su llegada, y si a eso le sumas una mascota, la alegría y risas pueden estar aseguradas.

Los niños y los animales no solo son compatibles, si no que estos últimos aportan grandes beneficios a los pequeños de la casa, tanto en su educación y valores como en salud.

Haya niños en la familia o no, es muy importante mantener a nuestras mascotas con una higiene adecuada y en un estado óptimo de salud. Desparasitar interna y externamente y vacunar a nuestros peludos amigos debe ser un requisito indispensable para su bienestar y nuestra convivencia con ellos con seguridad.

Y además de aportar diversión y alegría, podemos destacar las siguientes ventajas que tienen los niños que comparten su vida con perros:

  • Su sistema inmunitario se desarrolla más fuerte: Al estar los niños en contacto con las mascotas, se exponen a pequeños microorganismos, en cantidades que no son capaces de hacerlos enfermar, y consiguen que el sistema inmune se fortalezca.
  • Desarrollan menos alergias: una convivencia con mascotas hace que el contacto temprano con los animales favorezca una menor aparición de alergias.
  • Refuerzan la autoestima y aumentan la responsabilidad. Tener una mascota hace que los niños puedan adquirir responsabilidades pronto, como su cuidado y alimentación y eso hace que puedan sentirse más útiles y su autoestima se vea favorecida
  • Favorecen un estilo de vida más activo. Hoy en día, tenemos una vida muy sedentaria, y los niños están adaptando nuestro ritmo y estilo de vida sedentario. Tener una mascota favorece el ejercicio físico y hacer actividades al aire libre.

Aunque las ventajas son numerosas y en la mayoría de los casos compensan, debemos tener en cuenta que también tienen algunos contras a valorar antes de tener una mascota junto a nuestros hijos:

  • Una mascota requiere atención y cuidados a diario. Los perros son seres vivos dependientes, que necesitan de nuestros cuidados para ser perros equilibrados y encontrarse bien en familia, por lo que tendremos que destinar parte de nuestro tiempo a ellos.
  • Los niños no pueden encargarse de ellos completamente, por lo que hasta que no crezcan y tengan responsabilidad absoluta para encargarse de su mascota, tendremos que ser nosotros mismos los que tengamos cubiertas sus necesidades.

Si después de valorar pros y contras, decidimos tener un perro para que comparta el camino con nuestros hijos, estaremos embarcándonos en una aventura inolvidable para toda la familia, que nos llenará de alegría.

Pese a que la mayoría de los aspectos son positivos, no debemos olvidar, que, aunque formen parte de nuestra familia, no debemos dejar sin supervisión a perros y niños.

Los niños están continuamente en un periodo de aprendizaje, y pueden tener comportamientos inquietos o bruscos, que pueden asustar a los perros, o hacerlos reaccionar de manera inapropiada. Por esto, hay que supervisar siempre a ambos, y enseñar tanto a niños como a perros a respetarse mutuamente y comunicarse con éxito.

Para ello, podemos favorecer la interacción entre ambos con juegos apropiados en los que no haya peligro para ninguno de los dos. Lo mejor, es evitar juegos de tira y afloja con cuerdas, ya que, sin querer, en estos juegos el perro puede morder al pequeño queriendo morder la cuerda. Los juegos más apropiados son los de lanzar pelotas, jugar a buscar objetos, etc. Juegos en los que pueden participar ambos, pero la interacción no es tan grande, ya que participan de manera independiente. Con estas actividades, el vínculo entre ambos se afianzará, y su relación será cada día más positiva.

Favorecer los paseos por la calle en zonas tranquilas puede ser una muy buena idea para realizar actividades juntos. Para ello, el perro debe estar debidamente educado, y evitaremos las situaciones de peligro que se puedan presentar si el niño es el que va manejando la correa.

Siempre, teniendo en cuenta la edad del niño y el comportamiento del perro, es recomendable mostrar a nuestros hijos lo que no deben hacer con nuestras mascotas. Por ejemplo, no es recomendable que se acerquen al comedero si los animales están comiendo, puesto que, en algún momento, pueden sentir que es una amenaza y tener un comportamiento negativo. Tampoco debemos dejar que molesten al perro si se encuentra descansando en su lugar habitual, ya que puede molestarse, y lanzar señales que el pequeño no logre comprender al inicio.

Teniendo una serie de precauciones, los niños y los perros pueden ser los mejores amigos. Nosotros como adultos, debemos aprender a reconocer las señales de estrés e incomodidad en los animales, y educar a ambos, para que puedan tener una convivencia respetuosa.  

Deja un comentario